PENSAMIENTOS CRISTIANOS

Juan 14:6 – Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Escucha a tu padre, que te engendró; y cuando tu madre envejezca, no la menosprecies. Proverbios 23:22 Es triste ver a muchos ancianitos caminando o comiendo solos, olvidados por su familia y seres queridos. Por eso hoy, deseo compartir con ustedes la Carta de un Padre a su Hijo escrita por Mariano Osorio, la cual espero nos ayude a cambiar ciertas actitudes que muchas veces los lastiman y empecemos a valorarlos y honrarlos como ellos se merecen y como Dios nos manda. El día que esté viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme.

Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme los zapatos, recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas. Si cuando converses conmigo repito y repito la misma historia que tu conoces de sobra no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño, para que te durmieras tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerraras tus ojitos. Cuando haga mis necesidades frente a otros, no me avergüences, no tengo culpa de ello, no puedo controlarlo, piensa cuantas veces te ayude de niño, pacientemente.

No me reproches porque no quiera bañarme; ni me regañes por ello, recuerda cuando te perseguía y los mil pretextos que inventaba para hacerte más agradable tu aseo. Acéptame y perdóname ya que el niño, ahora soy yo… Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas que tú sabes y que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con una sonrisa burlona o tu indiferencia. Siempre participe en la educación que hoy tienes, para enfrentar la vida tan bien como lo haces, y si fallan las piernas por estar cansadas, dame una mano tierna para apoyarme, como lo hice yo cuando comenzaste a caminar, con tus débiles piernitas. No te sientas triste o impotente por verme como me ves, dame tu corazón, compréndeme, de la misma manera como te he acompañado en tu sendero, acompáñame a terminar el mío. Dame amor y paciencia, que yo devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por ti. Piensa que con el paso que me adelanto a dar, estaré construyendo para ti, otra ruta de amor, en otro tiempo…